Semana Santa 2021 – en cuarentena 

Conversaciones con Nadia Murad, en el camino de Jesús y todas las religiones 

© CP 2021 

Ya nos preparamos para celebrar con entusiasmo y devoción la Semana Santa, en esta cuarentena que nos ha llevado sufrimiento y tristeza. A petición de varias personas, especialmente de América Latina, Iraq y de Chile, los inmigrantes y los perseguidos he preparado una reflexión diaria acompañada por ayudas del internet para recorrer este camino juntos. La primera reflexión será en las vísperas del Domingo De Ramos. Los temas serán contemporáneos dentro de la perspectiva de los textos bíblicos, y serán desarrollados en una conversación con Nadia Murad, yazidi, víctima de los islamistas de ISIS y premio Nobel de la Paz. Al mismo tiempo el cuidado del planeta estará presente a través de Laudato Si’ del Papa Francisco y de la hermandad de Fratelli Tutti del mismo Papa Francisco. Por lo tanto, serán reflexiones interreligiosas. Pueden distribuirse a los que quieran. Solo les pido que las usen para pasar un momento de reflexión y oración para compartir la Semana Santa junto a los inmigrantes, los que lloran, los desvalidos, los preferidos de Dios, los pobres y los marginados. Las reflexiones de diálogo interreligioso serán publicadas en la siguiente página: fundacionmilarepachile.org 

Mientras tanto, saquemos el polvo de nuestro zapatos y nuestros corazones con las reflexiones iniciales sobre la Semana Santa y Laudato Si’:  

“En preparación a la Pascua el Via Crucis Laudato si’” 

https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-03/historia-laudato-si-via-crucis-gccm-iusve.html

En preparación a la Pascua, el Vía Crucis Laudato si’ – Vatican News www.vaticannews.va

Invitación 

Es sábado, vísperas del Domino de Ramos y quiero invitarte a pasar esta semana juntos. La semana santa es el centro de las celebraciones cristianas, especialmente el Triduo Pascual, en que celebramos la Cena del Señor (jueves por la tarde), la Pasión del Señor (viernes) y la Vigilia Pascual (sábado por la noche) con el recibimiento de nuevos cristianos, la proclamación del fuego pascual y la proclamación gozosa de la resurrección del Señor. La semana santa es una semana de vida, junto a la muerte, es una semana de esperanza, es una semana de sentimientos encontrados, de vivencias compartidas y de experiencia cristiana. Así como hemos acompañado a musulmanes en su camino de Ramadán, a hindús en sus baños sagrados en Varanasi, a budistas en sus meditaciones y mantras, acompañamos a las familias judías que se preparan para celebrar la salida de Israel de Egipto y su fe que nos hace compañeros de ruta con todos los hijos e hijas de un padre común, Abraham.

            Pero estamos en cuarentena y estaremos en casa. Por lo tanto, te invito a que me acompañes a las arenas del desierto donde celebraremos la Pascua después de unos días junto a Nadia Murad, y siguiendo al maestro Jesús. Esta semana no es para la teología o los entendimientos cerebrales, sino que para el amor. Al que nos amó lo amamos y lo acompañamos. Nadia nos ayudará en ese vía crucis que sufrió al ser víctima de ISIS y su esperanza se mantuvo para escapar a un campo de refugiados, ir a Alemania y finalmente recibir el Premio Nobel 2018 después de dar testimonio de las atrocidades que sufrieron los yazidis de Irak, y la mayoría de su familia que murió. 

            Te pido que te persignes y pases 10 minutos al día con nosotros después de leer el texto. Vamos al desierto donde ya en el pasado se sentaron juntos cristianos y musulmanes conversando con Jesús. No puedo hacerlo solo y de otra manera pues fue la experiencia que me marcó en mi juventud. En ese silencio mira el cielo estrellado por la ventana de la cuarentena y recuerda las palabras de Francisco en Ur de los Caldeos: las estrellas nos recuerdan que estamos juntos, y así como Abraham nuestro padre recibimos las promesas y bendiciones para nuestro caminar. Reza un padre nuestro, un Ave María y comencemos nuestra conversación.

Sábado antes de la entrada en Jerusalén

Hoy recordamos con emoción y agradecimiento un año después ese momento universal en que el 27 de marzo 2020 en Roma, el Papa Francisco unido a millones de seres humanos rezó bajo la intensa lluvia y la oscuridad en la Plaza de San Pedro por el mundo y por un mundo ya en pandemia. El pastor bueno nos recordó que vamos en la misma barca, seamos de la religión que seamos, y llegaremos a tierra juntos o no llegaremos. En las palabras de Jon Sobrino, el jesuita de El Salvador, sine pauperum nulla salus, sin los pobres no hay salvación, pues Jesús camina entre nosotros en los pobres y los desvalidos.[1] Y fuimos todos pobres y desvalidos hace un año en pandemia, y hoy somo pobres y desvalidos en el camino de Jesús. Pero hay otros que están sufriendo más, hay pueblos que no tienen comida o agua, hay guerra y también falta de vacunas. Por lo tanto, la invitación de este sábado es a visualizar desde la pandemia al Jesús que camina con nosotros. Y así como ya estamos a la entrada de Jerusalén para entrar mañana con Jesús, en el domingo de ramos, hoy sabemos que esperamos esa entrada y podemos elegir a los que nos acompañarán en esta escuela de amor, un amor que lo pide todo, y que como decía el Padre Hurtado de Chile, y que amemos a los más desvalidos hasta que nos duela.

              Estamos todavía en esos diez minutos visualizando un momento en que los judíos van donde María y le preguntan por qué el maestro Jesús se opone a las tradiciones y a los romanos. Pero estamos todavía seguros y juntos. Y es aquí que en las arenas del desierto recordamos a los trapenses mártires de Argelia, que supieron reír y llorar con sus hermanos musulmanes desde ese monasterio en que ayudaron a los enfermos, pero en que asistieron a los matrimonios y a las celebraciones de una comunidad en la que descubrieron a Jesús. Cuando el prior se sentaba en la capilla por la noche a rezar, sintió los pasos de un musulmán que siempre se sentó más atrás rezando con él. Y cuando le preguntó si llegarían al Paraíso juntos, el musulmán le dijo que los dos bebían de la misma fuente pues el agua no era cristiana o musulmana, sino que era de Dios. Te invito a abrir tu corazón en este momento a esta realidad. Jesús el Maestro no nos llama solos, sino que con muchos más a descubrir esta realidad en maneras que no entendemos, pues es Dios el que crea y sustenta todo, no nosotros.

              Y es aquí que quiero invitar a Nadia Murad a que nos acompañe en ese caminar hacia Jerusalén por el desierto.[2] Este caminar lo hicieron cristianos y musulmanes a través de la vida de Carlos de Foucauld en Algeria y hoy en la vida común de cristianos y musulmanes en Irak. La visita del Papa Francisco fue inspirada por las memorias de Nadia Murad acerca de su vida en Iraq, de la llegada de ISIS, el ejército militante musulmán, los asesinatos de su familia y amigos, y finalmente su captura, venta como esclava, abuso, y su ser de víctima y sobreviviente de crímenes contra la humanidad en el siglo XXI.[3] Nos dice: “un militante de ISIS entró a la habitación pidiendo todos los documentos que tuviéramos. Cualquier documento que estableciera que éramos yazidi debía entregarse. Pusieron todos los documentos como carné de identidad, certificados de nacimiento y tarjetas de racionamiento sobre el suelo y los quemaron. Fue como si al quemar todos los documentos pudieran negar la existencia de yazidis en Irak’.[4] Y esto sucedió en el 2014, no hace muchos años.

              En este desierto en que esperamos la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén y a través de la semana santa recordemos a los perseguidos, y ayudemos no solo con oraciones, sino que materialmente a los pobres, desposeídos y perseguidos que viven en nuestras ciudades y en nuestros entornos. Esa es la mejor preparación para aclamar a Jesús con las palmas. Recemos un Ave María para acompañar a María que se prepara para perder a su hijo y que nos abraza asi como abrazamos a los yazidi de Irak.

© CP


[1] Jon Sobrino SJ, No Salvation Outside the Poor: Prophetic-Utopian Essays. Maryknoll, N.Y.: Orbis, 2008.

[2] Nadia Murad Conferencista Premio Nobel Paz | Aurum Bureau

[3] © Nadia Murad, The Last Girl: My story of captivity and my fight against the Islamic State. London: Virago, 2017.

[4] © Nadia Murad, The Last Girl, 132.

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